Y así es, bajo el mismo cielo azul, logré percibir aquella sensación perdida, encontré lo que había dejado en el mar por ir nadando así como así.
martes 25 de agosto de 2009
Amo las sensaciones...
Y así es, bajo el mismo cielo azul, logré percibir aquella sensación perdida, encontré lo que había dejado en el mar por ir nadando así como así.
sábado 3 de noviembre de 2007
¿Recuerdan cuando en este mundo habitaba el sentido?
lunes 3 de septiembre de 2007
miércoles 15 de agosto de 2007
Fueron los momentos Inconsecuentes.
Fueron los momentos más lindos y los más álgidos a la vez.
Fueron los momentos más rápidos y lo más lentos también.
Nunca supe cómo es que avanzaba el mundo entre los dos, ni como nos movíamos nosotros a su alrededor.
Tampoco supe en qué lugar y espacio estuve, ni cómo llegué ahí.
Tal vez estaba soñando o quizás imaginando.
Fueron esas lágrimas escondidas y fueron esos besos silenciosos.
Fueron también los más lindos recuerdos y los peores sueños.
Seguíamos mintiéndonos y seguíamos estando juntos.
Fue mi tolerancia y tu egoísmo, fue la vida engorrosa y la angustia insidiosa, fueron esperanzas y desesperanzas a la vez.
Fuiste lo que podías y yo lo que más quería.
Fuimos infieles y fieles de nosotros mismos a la vez.
Fuimos imaginarios y fuimos tan reales como tú y yo.
Fuimos felices mientras nos engañábamos y fuimos unos amargados cuando nos queríamos.
Que mal y que bien a la vez, que lo más absurdo lo estoy viviendo contigo y conmigo también.
lunes 30 de julio de 2007
Día Soleado.

Aproveche el día de una buena manera, pensé en cosas que no me había dado el tiempo de reflexionar, caminé por la arrebatada plaza O'higgins, repleta de comerciantes y ferias que simulan ser artesanales con productos que les compran a negocios de bajo precio. Yo me dirigía a un lugar, un destino conocido, aquél que solía visitar los domingos por las mañanas del año pasado, caminaba y un viento tenue me transmitía la sensación parecida a cuando usas el secador de pelo en un día helado.
No traía dinero como para comprar aquellas antigüedades que tanto me gustan, pero si podía mirar y recordar el último episodio de mi novela, sí ahí había quedado, en la parte en que me esperabas sentado en las rejillas que separan la línea del metro. Lo había dejado hasta ahí porque creí que necesitaba tiempo para poder describir los que vendría después.
Me quedo impactada con el sonido exagerado de una micro al frenar, siento gritos de personas, se escuchan quejas de una señora que grita al chofer reclamando, suena algo desesperante, es el ladrido de un perro, era otra de esas micros blancas, esas que últimamente han salido mucho en las noticias de atropellos y choques. Por un momento me dio risa escuchar tanta gente gritando, será que siempre suelen ser tan escandalosos.
Sigo caminando, de fondo escucho tango, suena como si estuviera detrás de una pared, es el tocadiscos, entonces vuelve a mi mente la gran novela y pienso en que si la relataba en mi cabeza con un acento español sonaba mas interesante, con monólogos entremedio y largas historias, comencé probando y claro era lo que suponía sonaba lindo y entretenido, parecía película española, cine arte con tomas hacia mis piernas caminado entre hojas y con zapatillas gastadas, era la protagonista de la novela, ni siquiera me acordaba de lo que seguía sólo improvisaba como si de verdad me estuvieran grabando, la gente seguramente se daba cuenta que movía mi boca como si estuviera hablando con un segundo personaje, seguramente, comentaban - ¡está loca! -, claro esa puede ser la palabra correcta.
Comencé a correr y el viento chocaba como si estuviera en guerra conmigo, por supuesto yo ganaba era la protagonista de una película en mi imaginación, que importaba si miraban, estaba realmente feliz, mis palabras sonaban con un verdadero acento español, sólo faltaba que apareciera él, mi personaje favorito, él que por un segundo parecería secundario, pero que terminaría como el principal, todos se darían cuenta de eso en el final de la historia.
Nunca apareció, pero para mí no era gran problema el que no apareciera, porque tenía muy claro que con mi imaginación podía volcar la realidad. Seguí caminando y me sentí cansada.
Decidí abordar el bus que me lleva a casa.
-Buenos días – el conductor me mira y hace una expresión agradable, me gusta saludar a la gente y que me respondan con una mirada.
Me siento y pongo los audífonos en mis orejas, acostumbradas a escuchar nada mas que mis tonteras de días soleados, “I can't take my eyes off of you” Ese trozo de la canción me trae a la mente las veces en que cantábamos mirándonos a los ojos y sabiendo bien que decía aquella parte. Después de algunos segundos de recordar me siento relajada y creo que me dormiré sentada en el bus camino a casa, y en el momento que cierro mis ojos, recuerdo…
- ¿no me mientes?- dice una voz con dudas de la respuesta.
- creo que no, entonces me mira y sé que estas preguntándose lo mismo.
-¿crees?
- Sí, es que hasta ahora no hay nada que me haga querer mentirte, eres lo que quiero y necesito y cuando de verdad necesitas algo, nunca vas a querer mentirle para que no esté más.
-¿estás segura?
-Sí bastante segura, sé lo que quiero y necesito, tú.
martes 24 de julio de 2007
Del péndulo de la vida del hombre, el centro, simplemente, no existe.
Si fijamos la mirada y un poco más que eso, la mente, nos daremos cuenta de los extremos existentes que ha creado en la vida el hombre. Sabemos que nosotros somos los únicos seres capaces de poner en lista lo que queremos y realizar los que soñamos, pero somos, también, los homicidas crueles de aquellas ideas y, así ¿De dónde proviene aquél impulso con ímpetu de destruir de una vez lo que hemos construido con nuestra mente?
El otro día sentí unas ganas enormes de extasiarme con algo, que coño, da lo mismo con que cosa, la idea era sólo alcanzar el éxtasis circunstancial. Pensé también en colocar de fila en mi mente todas aquellas ideas que me traen emoción acompañada de un buen escalofrío que finalmente culmina con un relajamiento de pie a cabeza, al que llamo éxtasis, luego de eso pensé en mi vida... Me siento infiel, me siento acabada, de ahí todos aquellos sueños que divulgaba con tanta seguridad se veían amenazados de punta en mi mente por acabar con ellos, ¿Qué hice?, pues no sé. Estoy en el momento más raro de mi vida, cambio y no avanzo, temporalmente me enamoro y luego odio, pero, existe algo desconcertante en todo esto, recuerdo la voz de un sujeto. Su voz se despliega desde el fondo de un pozo y me dice que debo dejar todo de lado y desconectarme de las venas, liberarme del recorrido y pensar. Pues ahora sí estás lista para pensar. No existe siempre un final, pues la vida avanza según cuánto más o menos respires, tu vida se define, simplemente, desde tus pensamientos, lo importante es no caer en el solipsismo absoluto que eso hace daño y desemboca el homicida que llevamos dentro, obviamente en un contexto netamente psicológico y no físico. Porque de qué radica la importancia física si lo mental está todo mal. Por ahora me quedo con las dudas que son como combustible para avanzar.
Click: James.
Creo que ésto es lo que soy. (o por ahora)
- Cata Garay
- Casablanca, Región de Valparaíso, Chile
- Mi nombre es Catalina, y me gusta. Tengo grandes gustos por la naturaleza, tengo traumas, sueños, ideas, muchas ideas, tengo padres, tengo abuelos, tengo hermanos, tengo amigos, tengo mascotas (amigos), tengo el pelo corto, ósea semi corto, en realidad, corto. Tengo cinco dedos en cada mano y en los pies también, mis ojos están, creo yo, ubicados en el lugar correcto, mi nariz, mi boca, y lo demás, también. Circunstancialmente estoy bien, repetidamente estoy mal, creo que mi vida es como es, gracias a la inestabilidad de mis sentimientos y emociones, lo que hace que sea perfecto para lo que funciono, funciono como persona del siglo XXI, con un coeficiente dedicado al análisis de mí misma y de lo que me rodea, cosa que considero bastante buena.... Entonces puedo decir que mis gustos radican en un área de ámbito bizarro, lo digo porque es muy relativo y no creo que el describirme sea objetivo, porque me considero con firmeza una persona con características cien por ciento subjetivas.
